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El vicepresidente primero de la Fundación para la Cooperación de la OMC se reúne con la directora general en Cooperación al Desarrollo de Cantabria

Tomás Cobo, vicepresidente primero de la Fundación para la Cooperación Internacional de la Organización Médica Colegial (FCOMCI) ha mantenido una reunión con Silvia Abascal, directora general de Cooperación al Desarrollo del Gobierno de Cantabria, para trabajar futuras sinergias en materia de cooperación y ayuda humanitaria en los campos saharauis de refugiados en Tindouf y en Benin

En el encuentro, han estado presentes también el presidente del Colegio de Médicos de Cantabria, Javier Hernández de Sande, y el responsable de Cooperación al Desarrollo del Colegio de Médicos de Cantabria, Fernando de la Torre.

El objetivo de la reunión era buscar nuevas formas de cooperación y trazar una línea colaborativa, centrada en la cooperación directa en los campamentos de refugiados del Sáhara Occidental y en Guinea Bissau, así como en Benin.

Todos los años una comisión sanitaria-humanitaria cántabra se desplaza hasta los campos saharauis de refugiados en Tindouf, donde realizarán intervenciones quirúrgicas programadas. El equipo quirúrgico está compuesto por médicos, enfermeras y estudiantes de Medicina.

Cobo: “Entre los objetivos de la FCOMCI está aunar sinergias y voluntades con los Gobiernos para que las acciones de cooperación sean útiles y eficaces”

Tomás Cobo, cooperante activo desde hace más de 10 años en el Hospital de Tanguieta (Benín) y en los campamentos de refugiados de Tinduf (Sáhara) explicó, durante la reunión, que los objetivos de esta Fundación pasan por aunar sinergias y voluntades entre los Colegios de Médicos, ONG, profesionales y Gobiernos para que las acciones de cooperación sean útiles y eficaces ante la cantidad de médicos que de manera voluntaria y «con la inquietud de ayudar a otros» viajan a terreno solos. «La Fundación tiene el objetivo de dirigir y encauzar esa inquietud a sitios donde realmente se necesite», manifestó.

Además, proporciona, según señaló, a los profesionales médicos la documentación legal necesaria para ir a terreno como seguro de vida y de viaje, y el certificado de idoneidad, para certificar que realmente se es médico, la normativa estatal y autonómica, formación y una «bolsa» con oportunidades de cooperación y voluntariado para facilitar su labor.

Dispone también de un Registro Nacional de Médicos Cooperantes y Voluntarios que de forma informatizada pone en común a organizaciones de desarrollo que necesitan profesionales médicos especializados para sus programas en países empobrecidos y a los profesionales médicos que desean acceder a oportunidades profesionales y de voluntariado en el ámbito humanitario y de la salud global.

Las becas para que profesionales de países sin recursos se formen en centros sanitarios españoles, fue otro de los temas que abordó, así como los convenios que mantiene con las universidades españolas para ofrecer la oportunidad a los estudiantes de último año de carrera de hacer sus prácticas curriculares en proyectos de cooperación en países empobrecidos para tener contacto con esas realidades.

Sobre el reconocimiento de la labor de los cooperantes en cuanto a permisos y cómputo de experiencia, señaló que es preciso «sensibilizar a las administraciones de la importancia del trabajo profesionales sanitarios en labores de cooperación» para que su esfuerzo «sea valorado y su experiencia sea tenida en cuenta a la hora de optar a empleos públicos».

Esta colaboración está enmarcada en un proyecto de incidencia en el área de la sanidad, que constará de apartados para la cooperación técnica y la formación, realizados siempre en terreno. Así, la Dirección General de Cooperación al Desarrollo continúa con su trabajo de coordinación y búsqueda de líneas colaborativas y alianzas para llevar a cabo una gestión de la cooperación autonómica que repercuta significativamente en el bienestar de la población destinataria, según informa Sara Guardón.

PIE DE FOTO:

De izda. a dcha.: Fernando de la Torre, Tomás Cobo, Silvia Abascal, y Javier Hernández de Sande