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“La medicina rural, por la proximidad con los pacientes, te proporciona satisfacciones en forma de agradecimientos”

José Antonio Andrés Vera recibe el Premio al Mérito Profesional en el ámbito de  Atención Primaria rural  del  Colegio de Médicos de Cantabria

El doctor José Antonio Andrés Vera estudió Medicina en su ciudad natal, Zaragoza, y terminó  en el año 1979. Estrenó la nueva facultad, junto al Hospital Clínico Universitario, pero como vivía cerca de la antigua  tuvo la  oportunidad de estudiar y hacer las prácticas de anatomía en las mismas salas en las que impartió clases el doctor  Santiago Ramón y Cajal, y  recuerda que,  además de formol, allí  se respiraba ese sabor clásico y científico del pasado.  Ya en aquel entonces deseaba ejercer la Medicina General  y consiguió que unos compañeros le  dejaran hacer las sustituciones veraniegas en pueblos del pirineo oscense,   un entorno del que estaba enamorado porque era su lugar de escape cuando la ciudad y la tensión de los estudios  requerían  un descanso. Posteriormente,   y sin prepararlo,  se presentó al MIR sin conseguir aprobarlo  pero siguió trabajando cuando podía en la Medicina Rural, en pueblos como Ainsa, Plan, Arcusa o  Bolea, donde comenzó una larga trayectoria de médico rural que este año ha premiado el Colegio de Médicos de Cantabria  otorgando al doctor Andrés Vera su Premio al Mérito Profesional en el ámbito de Atención Primaria rural.

-Su  larga carrera profesional  ha estado marcada   por su vocación  de médico rural.  Ahora  recoge  uno de los Premios  al Mérito del Colegio   ¿cómo ha recibido este reconocimiento?

La recepción de este premio ha sido tremendamente gratificante, por lo inesperado, por el cariño que representa de todos mis compañeros y también por el reconocimiento que lleva implícito de la Medicina Rural.

-¿En qué zonas rurales  ha trabajado?

Al poco tiempo  de comenzar a ejercer la Medicina  en pueblos del Pirineo Aragonés,  y coincidiendo con mi obligación de hacer la mili, mi destino fue Tenerife, convocaron las últimas oposiciones al Cuerpo Nacional de Médicos Titulares, que tuve la suerte de aprobar, de forma que cuando terminé la mili, convocaron los destinos a elegir.  Como la experiencia de vivir en las islas  me resultó muy grata, decidí empezar mi vida laboral en Icod de los Vinos, donde desempeñé durante 5 años mi labor asistencial hasta que convocaron el último concurso de traslado nacional.  Eran tiempos en los que se estaban gestando las comunidades autónomas con las trasferencias en sanidad, que iban a limitar esa posibilidad de movilidad con tu destino de trabajo y opté por venir a la península donde podía tener más posibilidades de desarrollo de mi trabajo.    Mi vocación como médico rural estaba trazada y coincidía con mi filosofía de vivir cerca de la naturaleza en un entorno rural, cerca de la gente en una comunidad pequeña.   Amaba la montaña y el mar y entre muchos otros lugares me fijé en Cantabria que había conocido unos años antes y me había subyugado.   Me acuerdo de aquel mes de diciembre de 1986 en que aterricé en Tudanca.  Me dejaron una de las viviendas de la antigua escuela y allí con mi mujer vivimos unos años entrañables, con nuestra hija recién nacida y el cariño de todas sus gentes.  Nos daban leche recién ordeñada, calostro, huevos, verduras. Fui el último médico que residió en el pueblo.  Todavía conservo el cariño de muchos tudancos tras más de 30 años de distancia.

Tres años después tuve la oportunidad de trasladarme a Mazcuerras,  donde encantado con el valle y sus gentes decidimos establecernos y hacernos una casa.  Hasta hoy.

Un aspecto importante en mi evolución vital ha sido la compaginación de mi ejercicio como médico  con el desarrollo de otra vida paralela, la de escultor, principalmente con la madera como materia prima.  Ya estando en Tudanca tuve la oportunidad de realizar mis primeras exposiciones en Santander, en la Sala María Blanchard,  en  el Centro Dr. Madrazo… llamando públicamente la atención el hecho de ser un médico y un artista.  Ambas facetas profesionales han llenado toda mi vida.  También en aquel tiempo gané algún concurso de pintura y escultura convocados por el Colegio de Médicos y he llegado a exponer en sus espacios.

-¿Y qué es lo más  satisfactorio para un  médico rural?

¡Muchas cosas!. La conciencia de la salud, como algo integral, en donde intervienen factores mentales y físicos te obliga a estar cerca de la gente. Procurar cuidarlos, escucharlos, velar por su salud, cubrir todas sus primeras necesidades.  Cada persona tiene su forma de vivir, su carácter, su personalidad, y su forma de padecer y de enfermar;  su espíritu vital en mayor o menor grado y de acuerdo a ello, sus ganas de vivir y de sentir salud  o las tendencias cada vez más frecuentes a cuadros de angustia, ansiedad y depresión.  Velar por ese equilibrio emocional de cada uno.  Escuchar muchos dramas e intentar evitar que deriven en enfermedades.  Saber reconocer cuando es necesario correr y llamar al 061, o cuando calmando con dos palabras superas una situación percibida como urgente por el paciente.  Intentar enseñar pautas y actitudes saludables.  La medicina rural por esa proximidad, aunque te obligue a vivir situaciones desgarradoras, generalmente te proporciona satisfacciones en forma de agradecimientos.  Los avances científicos te obligan a estar continuamente preparado, y a estudiar, para garantizar un mínimo de calidad en las ayudas y desarrollo de tu trabajo, que la gente, pero principalmente tú mismo, te exiges.   A lo largo de mi vida profesional es impresionante la evolución de la medicina de la que he sido testigo y tengo que reconocer la excelente preparación de los nuevos médicos y residentes con los que he podido convivir y trabajar.

-¿Cómo ve el futuro de los médicos de rurales  teniendo en cuenta que cada vez se quedan más plazas de médico de Familia  sin cubrir?

Al hilo de lo que decía anteriormente,  soy testigo de la excelente preparación de los nuevos médicos y de sus ganas de trabajar.  Por otra parte la infraestructura y organización de la Atención Primaria en torno a los Centros de Salud, con una amplísima oferta de servicios sanitarios,   deberían garantizar y permitir que la gran parte de necesidades de salud de la población las cubra la atención primaria, -se habla de más del 80% de esas necesidades-,  y además con …muy bajo coste.  ¿Qué ocurre entonces?.   Que es necesario que esa importancia sea reconocida, y se invierta en ella,   que los jóvenes profesionales sean respetados y también reconocidos, que se evite la fuga de profesionales…(es patente y desgarrador, lo que esto significa), y a años vista que se amplíe y facilite la entrada a las facultades a aquellas personas verdaderamente vocacionales, pero que no alcanzan la nota de corte en la selectividad.  Reconozco que es muy difícil decir a los gestores lo que tienen que hacer y respeto su función, pero la inversión en salud y educación es lo más rentable y necesario para el futuro de un país.

Y de forma paralela para salvar la crisis actual de la sanidad es necesario tratar el tema de la «demanda de la población»  (tema políticamente muy espinoso).   Es necesario que cada persona reconozca la importancia de los servicios sanitarios que recibe, que no los sobreutilice, y que respete el valor de lo que se le ofrece para su «salud».  Y que en definitiva asuma su autoresponsabilidad en ese difícil equilibrio entre salud y enfermedad.

-Y si hablamos de hitos que han marcado su trayectoria ¿hay alguno destacable?

Como comentaba antes, el arte ha tenido una importancia fundamental en mi vida, junto a la práctica de la medicina, que siempre he considerado el «arte de la medicina».  El desarrollo de la labor creativa,  en mi caso, la escultura, complementaba el aspecto científico de mi profesión.  Trabajar con las manos en mi taller, después de haber trabajado con la cabeza en mi consulta me ha proporcionado un equilibrio emocional que a su vez he reinvertido en la medicina.  Siempre que he podido he aconsejado  para la salud, el desarrollo de una labor creativa, pintura, poesía, literatura, música, fotografía…

-Para terminar, cuéntanos cuales son sus planes  en la actualidad y si están vinculados a la Medicina   

De la práctica artística es difícil jubilarse y aunque no tenga ningún plan de vida trazado para mi próximo futuro, el arte, seguramente ocupe mi tiempo.   Por ejemplo,  ya llevamos 8 años desarrollando en el Ayuntamiento de Mazcuerras un encuentro de artistas que en el verano desarrollan instalaciones y exposiciones utilizando el pueblo, con sus casas, sus huertas, sus porches que llamamos ENCUENTRO DE ARTE RURAL-ASELART -MAZCUERRAS, con la colaboración inestimable de sus vecinos y allí interviene el cariño que me tienen… y que permite que Mazcuerras reciba la visita de cientos de turistas y amantes del arte durante todos los meses del verano.