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Una alimentación rica en verduras, legumbres y fruta, y baja en carnes rojas y procesadas puede prevenir el 50 por ciento de los cánceres

Iñaki Elio, director del Grado de Nutrición Humana y Dietética de la Universidad Europea del Atlántico, hizo esta afirmación en la charla “Nutrición y cáncer” que se celebró ayer en el Colegio de Médicos de Cantabria dentro de las Jornadas de Gastronomía y Salud que organiza la entidad colegial junto al Igualatorio Cantabria y la Academia Cántabra de Gastronomía, con la colaboración de El Diario Montañés y la Universidad Europea del Atlántico. El ciclo abordó esta vez la importancia de lo que comemos para evitar una enfermedad que padecerá uno de cada cinco hombres y una de cada tres mujeres en España, según datos de Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), y que es la segunda causa de mortalidad en nuestro país, después de las enfermedades cardiovasculares.

Iñaki Elio explicó que la mortalidad es cada vez menor en los enfermos de cáncer pero que las cifras de quienes padecen la patología aumentan progresivamente por el aumento de la longevidad de la población y los malos hábitos, aunque fue optimista  y auguró que “en el futuro el cáncer se convertirá en una enfermedad crónica”,    y destacó que “la nutrición no nos va a ayudar a curar un cáncer pero sí a prevenirlo” porque “los nutrientes son capaces de promover o alterar la expresión genética”.

El experto en nutrición y salud también habló de los beneficios de una “dieta protectora” con alimentos de colores: rojo como el tomate o la sandía, que tienen licopeno; y otros, como el morado o el verde de muchas legumbres y verduras, además de otros “alimentos protectores”, como los ricos en fibra, que ayudan a evacuar de forma periódica que también ayuda a prevenir la enfermedad.

Por el contrario, hay “productos carcinógenos” alimentarios, como los embutidos, los salazones o los alimentos con  grasas saturadas -éstas últimas muy perjudiciales para el cáncer de mama, el primero en incidencia en mujeres-,  o el alcohol, que consumido en grandes dosis puede dar lugar a cánceres de cabeza, cuello o hígado.

Perder peso también ayuda a no desarrollar la enfermedad así como ser físicamente activo, porque este hábito ayudará al sistema inmune a estar también más activo, sin embargo en España la mitad de la población hace vida sedentaria. Y otros hábitos que tienen efectos protectores son las dietas vegetarianas y veganas, lo contrario que ocurre con el consumo de comida rápida, carnes procesadas y harinas refinadas.   Y la forma de cocinar también influye, porque si sabemos consumiremos menos alimentos procesados, y algunas formas de cocinar, como a la barbacoa, tampoco ayuda por los efectos de esa combustión por lo que se debe limitar este tipo de elaboración.

Para terminar, Iñaki Elio informó de la cantidad de azúcares que contienen las bebidas y zumos embotellados, de los efectos negativos del consumo abusivo de alcohol y de los suplementos vitamínicos, que solo se deben consumir en casos necesarios porque tampoco ayudan a prevenir el cáncer.

La charla comenzó a las 19.30 horas y contó con casi un centenar de asistentes que tuvieron la oportunidad de plantear dudas y cuestiones relacionados con la alimentación y el cáncer.  La próxima convocatoria del ciclo “Gastronomía y Salud”  del Colegio de Médicos de Cantabria se celebrará el 21 de marzo con la charla titulada  “¿Cómo estamos comiendo en España?: teoría y realidad” de Gregorio Varela Moreiras,  catedrático de Nutrición y Bromatología  y presidente de la Fundación Española de Nutrición.