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Resolviendo dudas para el nuevo tiempo pandémico

El Comité Científico del COM Cantabria, que preside el doctor José María de la Torre, aclara cuestiones sobre el Covid-19. La web del Colegio publica esta semana el documento completo elaborado por este grupo de expertos compuesto por 16 preguntas usuales con sus correspondientes respuestas que aclaran dudas sobre la nueva ola pandémica.


Si preciso una cirugía urgente, por ejemplo de traumatología, y soy COVID-19 positivo, ¿ me suspenderán la intervención hasta ser negativo ?

La respuesta es NO.

La urgencia de una operación la determina la gravedad de la enfermedad del paciente, independientemente de su positividad o no para COVID-19.

Los criterios de tratamiento quirúrgico urgente se ajustarán, en términos generales, a las guías de práctica clínica establecidas por las Sociedades Científicas, de modo que se tratará de ofrecer al paciente en cada momento el tratamiento más adecuado.

El tratamiento quirúrgico de un paciente COVID-19 sintomático se valorará en función de su situación clínica, patologías concomitantes y otros posibles factores de riesgo asociados.

 Se tomarán todas las medidas oportunas para evitar la transmisión del virus tanto en el quirófano como en el resto del hospital, siguiendo estrictamente los

¿ Los pacientes que padecen COVID-19 tienen mas riesgo de infarto de miocardio e ictus ?

La respuesta es que SI.

Múltiples estudios han relacionado la infección por COVID 19 con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular (ictus) isquémico e infarto agudo de miocardio. Se ha observado que los pacientes infectados por COVID 19 presentan un mayor riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio, riesgo 5 veces mayor en los 14 días posteriores al diagnóstico de COVID-19, y siendo los pacientes de mayor riesgo los de sexo masculino, los de edad superior a 65 años, aquellos con factores de riesgo vascular y los hospitalizados.

También se ha observado una mayor incidencia de ictus, la incidencia de accidente cerebrovascular isquémico fue 3 veces mayor en las dos semanas posteriores al diagnóstico de COVID-19. Se presenta más en pacientes con factores de riesgo vascular y en aquellos de edad avanzada.

Según un artículo publicado en la prestigiosa revista LANCET, la infección por COVID 19 es un factor de riesgo independiente para infarto e ictus. En ese amplio estudio se informó que la incidencia de ictus en pacientes con COVID-19 estaba entre 0,9% y 4,6%; y la incidencia de infarto agudo de miocardio entre el 1,1% y el 8,9%.

Similar a otras infecciones agudas, los mecanismos subyacentes que explicarían este riesgo pueden incluir desestabilización de la placa de ateroma y la inducción de hipercoagulabilidad.

Esto refuerza aun más la necesidad de la vacunación contra el COVID 19.


¿Si soy hipertenso tengo mas riesgo de enfermedad COVID grave?

La respuesta es que si

Múltiples estudios han relacionado el mayor riesgo de enfermedad grave en pacientes con enfermedad cardiovascular e hipertensión. Prácticamente desde el inicio de la pandemia, se observó que los pacientes con comorbilidades tenían un mayor riesgo de ser hospitalizados o morir a causa de la enfermedad por SRAS-COV2, incluidos los pacientes hipertensos. ¿Significa esta afirmación que las personas que tienen la presión arterial alta son más propensas a contagiarse? No, en absoluto, pero sí que cuando lo hacen e ingresan su evolución es peor. Es más, la hipertensión es un factor de riesgo de mal pronóstico independientemente de la edad. Esto refuerza aún más la necesidad de la vacunación contra la COVID 19 en este grupo de población.


Si padezco o he padecido COVID-19 ¿ Debo suspender o cambiar mi tratamiento para la tensión arterial ?


La respuesta es que no.

 Al inicio de la pandemia se generó una gran controversia respecto al posible impacto negativo del uso de fármacos antihipertensivos que bloquean el sistema renina angiotensina, como los inhibidores del enzima convertidor de angiotensina (IECA) o los antagonistas los receptores de la angiotensina II (ARA II). Esta hipótesis surgía de la observación, en modelos in-vitro y en estudios en animales, de que al igual que el coronavirus causante de SARS, el SARS-COV2 se une a una enzima, la ECA2, para infectar a las células, y que dicha  enzima parece estar sobrexpresada en sujetos tratados con IECA o con ARAII,  lo que en teoría aumenta el riesgo de que el SARS-Cov-2 entre en las células epiteliales e induzca inflamación. Sin embargo, esta hipótesis no se confirmó en varios estudios posteriores y donde no  se observó un aumento de riesgo asociado al uso de IECA o ARAII en las variables estudiadas, es mas en algún estudio parecía observarse un efecto protector. Por tanto, los pacientes en tratamiento con medicamentos del grupo de los IECA o ARAII, deben continuar con el tratamiento, sin que actualmente esté justificada una modificación del mismo y tampoco del tratamiento antihipertensivo en general.  En los pacientes con infección por SARS-COV2 con síntomas severos o sepsis, tanto los antihipertensivos que actúan sobre el sistema renina angiotensina como otro tipo de antihipertensivos, deben de manejarse de acuerdo con las guías clínicas, teniendo en cuenta la situación hemodinámica del paciente.

¿Deja el COVID-19 secuelas pulmonares crónicas?. En caso de que así sea, ¿en qué pacientes ocurren y de que tipo son esas secuelas?

La respuesta es SI.

Hasta un 30% de los pacientes que han padecido una neumonía grave y precisaron ingreso en nuestro hospital presentan en el control de TAC realizado al tercer mes alteraciones radiológicas pulmonares, que implican alteraciones en las pruebas de función respiratoria.

Para muchos de estos pacientes se mantiene la disnea (fatiga al respirar) en la realización de medianos esfuerzos, como subir cuestas, caminar deprisa, etc

Aunque estas alteraciones van mejorando con el paso del tiempo, un pequeño porcentaje puede evolucionar hacia fibrosis pulmonar, lo que supone una complicación importante.

 El órgano más afectado y el que marca el pronóstico de la enfermedad es el pulmón. El grado de afectación pulmonar por COVID-19, junto a diferentes factores de riesgo (hipertensión, obesidad, inmunosuprimidos) marcan el pronóstico de la enfermedad, pudiendo desarrollarse en los casos más graves importantes secuelas respiratorias.


¿Qué es la inmunidad de grupo? ¿Qué porcentaje debemos alcanzar?

Respuesta: Es el porcentaje de población que debe estar vacunada para proteger al resto de población sin vacunar. El porcentaje calculado actualmente llega al 90%.

La inmunidad de grupo es un concepto que se maneja para determinar el porcentaje de población inmunizada mediante vacunación que consiga proteger a la parte no vacunada. Se calcula en función del índice de infectividad del microorganismo, conocido como tasa R. Este índice se situaba al principio de la pandemia en 3-3,5. Sin embargo, se ha duplicado con la variante delta y esto ha hecho que se haya subido la estimación del porcentaje de inmunidad de grupo frente al SARS-CoV-2 a 90%. No obstante, dado el estado de emergencia sanitaria, aconsejamos olvidar el dato de la inmunidad de grupo e intentar alcanzar el 100% de la población mayor de 12 años vacunada.


¿Será necesaria una dosis de recuerdo ?. ¿En quienes y cada cuanto tiempo?

Respuesta: Actualmente no, pero no lo sabemos aún.

La inmunidad generada por la vacuna es duradera. Las evidencias actuales demuestran que llegan a los 8 meses (la generada por la infección llega al año y medio). Es muy probable que la protección de las vacunas se extienda, pero debemos dejar que pase el tiempo para comprobarlo.

Cuando hablamos de dosis de recuerdo confundimos lo que se denomina tercera dosis y la dosis de recuerdo. La tercera dosis se ha indicado en ciertas situaciones de inmunosupresión (trasplante y tratamientos que eliminan células B como el rituximab). En el resto de situaciones, como la población general e incluso muchos pacientes sometidos a tratamientos inmunosupresores, la respuesta es correcta y no es necesaria la tercera dosis en el momento actual. El objetivo de la tercera dosis no es recuerdo sino completar la vacunación en aquellas personas que no han respondido de forma completa. Se siguen los datos de presión asistencial, así como de marcadores de respuesta inmunitaria para decidir en cada momento si esta recomendación cambia.

 La dosis de recuerdo se emplea para activar a las células memoria generadas tras la vacunación al cabo de un tiempo y potenciar la reserva de células específicas frente al coronavirus. Sin embargo, no tenemos aún datos para defender emplear esa dosis de recuerdo, ni con qué dosis de vacuna ni al cabo de cuanto tiempo. Este tipo de datos se están recogiendo y, a partir de las evidencias científicas que se generen, las autoridades sanitarias recomendarán esa posible dosis de recuerdo.

¿Es segura la vacuna en los alérgicos?

Respuesta: SI

Se han descrito casos esporádicos (11 casos/millón vacunas administradas al principio de la campaña) de reacción anafiláctica a la vacuna en situaciones muy concretas de pacientes alérgicos a un componente de las vacunas de ARN mensajero, el polietilenglicol. Se ha estimado que existe 1 alérgico al polietilenglicol por millón de población por lo que el riesgo es mínimo. La vacuna no tiene otros componentes alergénicos e incluso el plástico de los tapones del vial no son de látex sino de un componente hipoalergénico.

Las personas alérgicas a ácaros, epitelios animales, gramíneas, alimentos e incluso medicamentos no están predispuestos en general a sufrir reacción alérgica. Además, el paciente multisensibilizado y con un posible riesgo está identificado por los servicios de Alergias y, ante la menor duda, se vacunan en condiciones de seguridad en hospital y con monitorización estrecha. Eso ha hecho que las reacciones sean aún más bajas de lo indicado al inicio.

Las vacunas pueden generar reacciones que pueden parecer alérgicas pero que no lo son y no suponen riesgo de anafilaxia. Son reacciones secundarias a la activación del sistema inmunitario que se busca con la vacunación y que en los primeros minutos se deben a activación de los componentes de la respuesta inmunitaria natural, algo totalmente natural.

¿Pueden las vacunas de ARN mensajero alterar la base de nuestro sistema inmunitario?

Respuesta: NO

 El ARN mensajero de las vacunas producidas frente a SARS-CoV-2 (Comirnaty, SpikeVax) se capta por las células musculares y las células presentadoras de antígeno. Se introduce en el citoplasma y llega a una organela denominada retículo endoplásmico para producir la proteína S (Spike) del virus frente a la que se genera la respuesta inmunitaria. El ARN nunca llega a entrar en el núcleo ni se integra en el genoma de las células de la persona vacunada, por lo que no puede producir ninguna mutación genética que altere nuestro sistema inmunitario.




¿Pueden las vacunas de ARN mensajero o las vacunas contra la COVID-19 en general esterilizar a los niños y adolescentes o a los adultos?

Respuesta: NO

 No existe ni una sola evidencia científica que indique que las vacunas contra la COVID-19, de ningún tipo, que produzca esterilidad en niños, adolescentes ni adultos. Se trata de uno de los numerosos bulos transmitidos durante la pandemia

Un 15% de los jóvenes que contraen el COVID-19 tienen síntomas graves y un 30% podría desarrollar COVID-19 persistente. ¿Es eso real?

Respecto a que el 15% de jóvenes que contraen COVID-19 tienen síntomas graves, la respuesta es NO

Se desconoce cuales son los porcentajes exactos de casos hospitalizados y casos críticos.  Según la ECDC (Prevención y control de enfermedades para el conjunto de Europa; actualización de 22 noviembre de 2021) 1 de cada 66 casos de 20 a 29 años y 1 de cada 35 casos de 30 a 39 años tienen riesgo de hospitalización. Lo que supone, según estos datos, un porcentaje aproximado del 1,5-3% de los casos.

Respecto a que el 30% de jóvenes podría desarrollar COVID-19 persistente, la respuesta es INCIERTA.

La mayoría de los jóvenes de 16 a 30 años pasan el COVID-19 de forma leve e incluso asintomática, pero no están fuera del peligro de padecer síntomas persistentes después. Concretar el porcentaje de COVID prolongado se desconoce de forma cierta en esta franja de edad. Existen diferentes estudios en los que este porcentaje oscila entre el 10% y el 50% según el país de origen. El Ministerio de Sanidad estima que 1 de cada 10 personas tiene algún síntoma tras 12 semanas de infección. Incluyendo a todas las personas afectadas y siendo mas prevalente en mujeres de edad media.

¿Se puede transmitir anticuerpos contra el coronavirus por la leche materna? En caso afirmativo, ¿esto confiere inmunidad al bebé y durante cuánto tiempo? ¿Se puede 'transmitir' esta inmunidad con leche materna de otra mujer distinta a la madre?

Respuesta: SI

Diversos estudios, entre ellos uno realizado en Valdecilla, muestran como la leche de las mujeres lactantes y vacunadas tienen anticuerpos frente al coronavirus tanto de clase IgG como IgA. Esos anticuerpos pasan al lactante y de ellos, el que puede tener un papel relevante es la IgA puesto que va en la secreción y su composición de diferente a la de la sangre. Además, al pasar por orofaringe puede conferir protección frente al virus en la puerta de entrada y de infección. El tiempo de inmunidad conferida por los anticuerpos en la leche no está bien definido, pero no puede ser superior a 2-3 semanas. Por otro lado, la inmunidad que se confiere es sólo de anticuerpos y no de linfocitos que no pasan a través de la leche.

Es importante la vacunación en las embarazadas, no sólo por lo comentado anteriormente y por evitar una COVID-19 durante el embarazo, que es más grave, sino porque durante este periodo sí que pasan anticuerpos de clase IgG frente al coronavirus a través del cordón umbilical al feto y esas IgG permanecen en la circulación durante los primeros 3-6 meses del recién nacido, para dar tiempo a generar sus propias defensas.

¿El uso de mascarilla debilita el sistema inmunitario?


Respuesta: NO

Esta idea se basa en la teoría de la higiene puesto que se postula que el contacto con microorganismos educa a nuestro sistema inmunitaria y confiere memoria inmunológica frente a microorganismos frecuentes en nuestro ambiente. Es más, existe la hipótesis de que esto podría acarrear otras enfermedades como alergias.

 Sin embargo, la modulación de la respuesta inmunitaria se basa en gran medida de un ambiente microbiano que no depende exactamente de tener las mascarillas. Depende de los microorganismos “benignos” que componen la denominada microbiota. No existen datos que muestren y apoyen una posible alteración de esa microbiota y, en consecuencia, de la respuesta inmunitaria por el uso de la mascarilla


¿Los niños se ven menos afectados por la COVID-19 porque las vacunas pediátricas les protegen contra el coronavirus?


Respuesta: No lo sabemos a ciencia cierta

Los niños sufren una COVID-19 menos grave que los adultos puesto que su sistema inmunitario innato es más potente que en adulto y, en ocasiones, es suficiente para combatir el coronavirus. Además, su respuesta inmunitaria específica tiene una mayor capacidad de aprendizaje que la de adulto, al contar con mayor proporción de células vírgenes capaces de especializarse y, ante un contacto, con el SARS-CoV-2 puede generar una memoria mucho más eficientemente.

 Sin embargo, es posible que las vacunas que reciben por el calendario vacunal puedan inducir un cierto grado de lo que llamamos inmunidad entrenada, que potencia aún más la respuesta inmunitaria innata y genera más defensa frente a la infección.


¿Acudir a urgencias del hospital o a los centros sanitarios puede aumentar el riesgo de contagio de COVID-19?


Respuesta: NO

Lógicamente, acudir a un hospital y estar expuesto a las patologías infecciosas de las personas que tienes cerca, tanto en la urgencia hospitalaria como en los centros de Salud es algo inevitable. El riesgo de contagio, en este caso, no es por el lugar de adquisición si no por la elevada tasa de contagiosidad del virus en cuestión.

Y como hemos podido aprender a lo largo de la pandemia, con las medidas higiénicas adecuadas, el uso de mascarilla, la vacunación y la distancia hacen que este riesgo disminuya, también en un medio “hostil” como pueden ser los centros sanitarios.

De hecho, los profesionales sanitarios nos exponemos a diario, pero no nos hemos contagiado todos, incluyendo a los que hemos atendido a pacientes infectados de COVID-19.

 No obstante, seguimos recomendando acudir a Urgencias o a los centros de salud sólo en caso de necesidad.


¿Por cuánto tiempo estaremos llevando mascarillas? ¿En qué circunstancias es más efectivo llevarlas?


Respuesta: No sabemos cuánto tiempo, pero sí que es preciso aún usarlas

 Tenemos claro que las mascarillas son imprescindibles en ambientes cerrados, poco ventilados y/o con alta densidad de personas. En estas situaciones la posibilidad de transmisión del virus es muy elevada. La mascarilla nos protege de ser infectados y, aún más importante, de infectar a los demás. No debemos olvidar que, aunque estemos protegidos de sufrir enfermedad por las defensas generadas bien por haber pasado la infección y/o estar vacunados, ninguna de esas situaciones es esterilizante. Es decir, tenemos una memoria inmunológica específica frente a SARS-CoV-2 que nos protege de enfermar e ingresar en un hospital, pero no eliminamos el virus. Diversos estudios han demostrado como la carga viral que transmite una persona vacunada es idéntica a la de la persona no vacunada