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La Asamblea de Medicina Rural del Consejo General presenta el corto Milagros

“Milagros”, un corto que refleja la enfermedad, la soledad, el miedo y la muerte en la España rural durante la pandemia

Los miembros de la Asamblea de la sección colegial de médicos de Atención Primaria Rural del Consejo General de Colegios de Médicos (CGCOM) han podido visualizar hoy el corto “Milagros” codirigido por la autora Concha Hernández, directora de “Ellas Crean”, y que refleja la enfermedad, la soledad, el miedo al contagio y la muerte en la España Rural durante la pandemia de COVID-19.  Reportaje de Medicosypacientes.com/ por Sara Guardón.

En esta entrevista para Médicos y Pacientes, Concha Hernández, quien también ha sido asesora de cultura en el Departamento de Educación y Cultura del Gabinete de la Presidencia del Gobierno de España y directora del Centro Cultural Conde Duque de Madrid, desgrana la esencia del corto “Milagros” que pretende realizar una fotografía de cómo se vivió la pandemia en pueblos rurales de España, en concreto, en su pueblo natal. Asimismo, en la entrevista pone en valor, a la figura del médico rural “Cuando veo como cuidan de mi madre cuando está en el pueblo, me maravilla. Hay una gran diferencia, en la atención, en la calidad, en la calidez”, señala.

Acceso al corto

¿Qué inspiró el corto “Milagros”?

Desde hace unos años, en Cabezas del Villar (Ávila) hacemos un certamen de Microrrelatos, cuyo tema en las dos últimas ediciones ha sido “La España rural en tiempos de coronavirus”. Uno de los relatos que se presentó fue Milagros. Nos fascinó la historia. Aunque no resultó premiado, pensamos que esas 300 palabras podían ser trasladadas a lenguaje cinematográfico.

El relato está escrito por Pablo Sanz, periodista y crítico musical. Un auténtico lujo contar con él como guionista, lo mismo que con la actriz Inma Nieto, de dilatada y exitosa carrera profesional, probablemente una de las últimas personas que nacieron en el pueblo y, por supuesto, con la imprescindible mirada poética, la fotografía y el montaje de la artista visual, Ana Dévora, codirectora del film. Sin olvidar la espléndida música de Trinidad Jiménez, una de las compositoras e instrumentistas más prometedoras del panorama musical de nuestro país. Con estos ingredientes y con mil euros, nos embarcamos en esta aventura. En el camino, recibimos el apoyo del Ayuntamiento y de la Diputación de Ávila para la distribución de la película. Estamos muy satisfechas con los resultados, han sido muy positivos, al formar parte de la selección oficial en varios festivales, a nivel nacional e internacional. Nos hizo especial ilusión que Milagros llegara a Corea, al ser seleccionados en el Extreme Short Image & Film Festival de Seúl.

¿Qué significa grabar en su pueblo natal en Cabezas de Villar, Ávila?

Todo el rodaje ha estado rodeado de una magia y de una emoción especial. Convertir en plató el pueblo en el que nací, donde pasé mi infancia, el pueblo de mi familia, ha sido un sueño. Rodamos el corto en año de pandemia, durante dos días intensos en agosto de 2020. Quisimos que las calles del pueblo, que el pueblo fuera también protagonista, sus viejas escuelas, las casas de piedra abandonadas, algunas derruidas… Ahí está la soledad de las calles, el canto de los pájaros, ajenos a lo que los seres humanos estábamos viviendo… Había mucha emoción y mucho cariño por parte de todos. Lo rodamos íntegramente en Cabezas del Villar y todas las personas que aparecen son de allí. Se implicaron de una forma admirable, muy generosa, incluso dejándonos su casa para el rodaje, la casa de Milagros es la casa del antiguo cartero del pueblo, ahora de su hija, Ángeles López.

¿Qué quiso transmitir con este corto?

Milagros es una obra de ficción, que refleja el proceso por el que hemos pasado todos durante estos dos años de pandemia. La enfermedad, el encierro, la soledad, el miedo al contagio, el miedo al encuentro con los otros, la muerte… De algún modo, cuando pasen los años, Milagros nos recordará como fue la vida durante la pandemia, como vivíamos pendientes de las noticias. Nunca tuvieron tanto protagonismo los medios de comunicación, especialmente la radio y la televisión. No hay que olvidar que las instrucciones nos las daban las autoridades principalmente a través de estos dos medios. Eso también está en la película.

Pero, sobre todo, Milagros quiere ser una llamada de auxilio para que se ponga el foco en estos pueblos de la España vaciada que sufren una despoblación cada vez mayor, que se nos mueren… Y, por supuesto, quisimos rendir un homenaje a todos los hombres y mujeres que nos cuidaron durante la pandemia aún a riesgo de sus vidas. Este cortometraje está dedicado a todos los sanitarios de España.

¿Cómo considera que se ha vivido la pandemia de COVID-19 en los pueblos de España?

Mi madre, que es muy mayor, pasó gran parte de la pandemia en el pueblo. Yo viajaba desde Madrid los fines de semana para cuidarla. Me sorprendía mucho la aceptación de las normas por parte de la gente. Incluso cuando salías al campo te los encontrabas con mascarilla. La solidaridad de las mujeres de los pueblos de la Sierra de Ávila cosiendo mascarillas…Curiosamente te sentías menos solo allí, ya que en todo momento estuvieron bien atendidos por los sanitarios de la zona. Creo que mejor que nosotros en las ciudades. Por otro lado, ahora parece que todos hemos entendido que las pandemias serán recurrentes y que tal vez, en los pueblos se pueda llevar una vida más saludable, con más aire puro que respirar, con más espacio vital para moverse… De hecho, está aumentando el número de familias que quiere cambiar de vivienda, a aquellas que, al menos, tengan balcones o terrazas. Quizás es el momento para darle un impulso a la vida en los pueblos.

¿Cuáles son los mayores retos de vivir en un pueblo?

Los servicios. Si no se logra revertir la despoblación, los servicios serán cada vez menores. Colegios, transporte, centros de salud…La amenaza es muy grande, por eso hay que poner todos los medios para evitar que se pierdan. La despoblación, además, hace que el campo se vuelva peligroso, que pueda haber más incendios, que haya proyectos de minas a cielo abierto (caso de Ávila) que contaminan el paisaje, los acuíferos, que ponen en peligro la vida de especies animales protegidas, de la flora singular, de los modos de vida de aquellas tierras como la ganadería extensiva, respetuosa con el medio ambiente. Si los pueblos están vacíos se pierden los caminos, se pierde el patrimonio cultural, el patrimonio inmaterial, se pierde la vida…  Debemos tener un compromiso ético y moral con la España rural, y yo creo que la cultura, el turismo cultural, ecológico, entendido de forma sostenible, puede ayudar a revitalizar nuestros pueblos.

¿Qué representa para usted el médico rural?

Un médico rural, don Esteban, ayudó a mi madre a traerme a este mundo. En mi imaginario, es alguien que siempre está cerca, que cumple perfectamente la denominación ¨médico de familia¨ y que, por poner un ejemplo, en Madrid hace tiempo que ya no lo sentimos como tal. Cuando veo como cuidan de mi madre cuando está en el pueblo, me maravilla. Hay una gran diferencia, en la atención, en la calidad, en la calidez.

¿Cómo considera su labor?

Los médicos rurales deberían ser un colectivo al que hay que proteger. Deberían tener un tratamiento especial, porque su vida en los pueblos no es fácil. Si tienen familia, hijos, estarán en un medio que no cuenta con los mismos servicios que las ciudades, por ello se les debería incentivar de alguna forma. Hace poco me comentaba mi amigo Goyo Gil, médico, que en algunas zonas despobladas de Estados Unidos -a las que no quería ir nadie- han puesto en marcha incentivos especiales, como mayores sueldos, más puntos, beneficios fiscales… Parece que solo es cuestión de voluntad, de que se haga una planificación integral con la España rural, con un tratamiento especial. Los médicos rurales son admirables, porque ejercen su labor de manera vocacional y rodeados de carencias. Conocen a la gente, les hacen un seguimiento exhaustivo de sus enfermedades, les cuidan, les curan. Me decía mi amigo -que les conoce bien- “con poco medios hacen una medicina de altura”.

¿Qué valores, en su opinión, comparten la Medicina y el resto de las artes?

Dicen que la cultura es el alimento del alma y la medicina cuida de nuestro cuerpo, protege nuestra vida. Son, por ello, valores complementarios. Además, cada vez más, se está estudiando y descubriendo el valor terapéutico que ejercen las artes sobre nuestra salud. Siempre he creído en el poder beneficioso de las artes sobre el ser humano. Como gestora cultural, tanto en JAZZMADRID, como en Ellas Crean, he propiciado, lo que he podido, que la música, el cine, el teatro llegara a los hospitales, a las cárceles, precisamente por ese factor benefactor. En mi memoria, la colaboración con el programa Música en Vena llevando el festival de jazz a varios hospitales de Madrid y la actuación de las Hermanas Labèque en el módulo familiar de la cárcel de Aranjuez, dentro del festival Ellas Crean. Por otro lado, a nivel personal, he podido comprobar en familiares los beneficios de la literatura en el tratamiento de la depresión. Cómo los libros salvaron a alguien muy querido.

También cómo el interés por el conocimiento, por el cine, por la literatura, por la música ha retrasado y paliado una demencia senil. Según dice Marián Cao, vicepresidenta de ECARTE (el consorcio europeo de Terapias a través de las Artes) y una de las personas que más saben en nuestro país sobre arteterapia, “las obras de arte lo que hacen es ayudarte, en muchos casos, a activar recuerdos, pensamientos que de otro modo no se activan. “Ella pone el ejemplo de los niños durante la guerra civil y el trabajo que se hizo The still draw con prólogo de Aldous Huxley. “Los maestros hacían que los niños dibujasen muchísimo”, dice Marián Cao, “porque el dibujo es una manera de estructurar la realidad, y cuando los niños han vivido una realidad absolutamente devastadora, el dibujo organiza mental y emocionalmente y, además, ayuda a tener control sobre una realidad sobre la que no se tiene control¨.

¿Qué significa para usted presentar el corto ante médicos rurales de toda España en una asamblea?

Me emociona mucho que las calles de Cabezas del Villar, un pueblo de 270 habitantes, el pueblo donde nací, sean conocidas por todos ellos a través de este cortometraje. Mi agradecimiento más sincero al doctor Hermenegildo Marcos, vocal de los médicos rurales, por invitarme y hacer posible esta proyección, también a todo el equipo de excelentes profesionales del Colegio de Médicos y, por supuesto, toda mi admiración por el trabajo que realizan los médicos rurales en nuestro país.