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Las brechas de género laborales aumentan en 2022 en Cantabria por segundo año consecutivo tras la pandemia, según UGT

Las brechas de género laborales han aumentado en Cantabria en 2022 por segundo año consecutivo tras la pandemia y superan a la media nacional en casi todos los conceptos vinculados al mercado laboral, según un estudio elaborado por la Vicesecretaría Confederal de UGT con motivo del Día Internacional de la Mujer

En un comunicado, el sindicato ha denunciado que «a pesar de los efectos positivos de la reforma laboral y del aumento del SMI, que han beneficiado especialmente a las mujeres, continúan las desigualdades», por lo que considera necesario impulsar medidas en la negociación colectiva y exigir un cumplimiento de la normativa en materia de igualdad «que acabaría con las brechas de género».

Según la media anual de 2022 de la Encuesta de Población Activa (EPA), en Cantabria hay un 7% más de mujeres que hombres en edad de trabajar (+17.091) pero la tasa de empleo femenina es un 11,5 puntos inferior a la de los hombres (20.303 ocupadas menos que ocupados), la de actividad es 10,5 puntos menor (33.986 activas menos que hombres) y, por el contrario, la del desempleo supera a la masculina en 3,6 puntos (+3.408 desempleadas más que desempleados).

Estas brechas aumentaron casi un punto en comparación al año anterior; en concreto, 0,93 puntos la de la tasa de empleo, un 0,75 la del paro y 0,37 puntos la de actividad. Tras estos incrementos, la brecha de género de empleo y de actividad registrada el año pasado en Cantabria es la más alta desde 2019 y la del paro supera todas las registradas en los últimos 16 años.

Al término de 2022, había en Cantabria un 30% más de desempleadas que desempleados (14.598 mujeres y 11.190 hombres), casi un 32% más en el paro de menos de un año (8.726 por 6.621) y cerca de un 29% más en el de larga duración de un año o más (5.872 mujeres y 4.569 hombres); lo que implica los mayores porcentajes desde 2007 en el de menor duración y desde 2008 en el caso del de larga duración.

En este sentido, la secretaria de Igualdad de UGT en Cantabria, Pilar Santamaría, ha denunciado que la igualdad de género en el mercado laboral «está cada vez más lejos» y en los últimos años «ha dado significativos pasos atrás».

Santamaría ha recordado que antes del parón de la pandemia, las brechas de género laborales aumentaban y Cantabria estaba en los primeros puestos de España en las relativas a las principales tasas (empleo, paro y actividad) y en otras que definen cómo es ese empleo de las mujeres en comparación al de los hombres.

De hecho, Cantabria registra la quinta brecha de género más alta de todas las autonomías en la tasa de empleo y actividad, y la séptima en la del paro. En todos los casos superan la media nacional en los mismos conceptos (-10,67 la de empleo, +3,49 la de paro y -9,91% en la de actividad en España). La sindicalista ha precisado que hay que tener en cuenta que «la primera gran discriminación» es que más de la mitad de las cántabras en edad de trabajar son inactivas y están desvinculadas al mercado de trabajo (130.246 inactivas de un total de 258.882 en edad de trabajar), un 10% más que los hombres en la misma situación.

MÁS INDEFINIDAS PERO CON MÁS BRECHA

El informe de UGT recalca que la entrada en vigor de la reforma laboral en febrero del año pasado «ha impulsado como nunca» el empleo indefinido en ambos sexos hasta el extremo de que al cierre de 2022 se registraban en Cantabria por primera vez desde que existen estadísticas oficiales más de 80.000 asalariadas con un contrato indefinido (80.096) y más de 90.000 hombres en la misma situación (91.031).

Sin embargo, el aumento del empleo indefinido masculino el año pasado (10,5%) superó en un punto al de las mujeres (9,5%) y Cantabria registró un 12% menos de asalariadas que asalariados con un contrato indefinido (-10.935) y casi un 23% más de mujeres que hombres con un contrato temporal (+3.865 asalariadas), el doble que el algo más de un 11% que había en 2021.

En Cantabria, ya casi hay un 80% de asalariadas que tiene un contrato indefinido (80.096 de un total de 100.796), el mayor porcentaje registrado hasta ahora aunque casi cinco puntos menos que los hombres (84,4%), lo que implica también un incremento de casi un punto en comparación a la brecha de género que había el año anterior (pasa de 4,13 a 4,93% menos indefinidas o más temporales en las mujeres).

La única brecha de género laboral que se reduce ligeramente en Cantabria es la de los empleos con jornada a tiempo completo y a tiempo parcial (de un 15,42 a un 14,24% más parciales o menos completas en las mujeres), aunque «sigue siendo una de las grandes discriminaciones de género en el mercado de trabajo que lastra la carrera profesional y la futura jubilación de las mujeres, que tienen menos horas de trabajo remunerado y menos cotización a la Seguridad Social», ha denunciado Santamaría.

El empleo con jornada a tiempo parcial femenino disminuyó en la región el año pasado casi un 8% (-1.864) y el de jornada completa repuntó más de un 3% (+3.027), lo que redujo el porcentaje de mujeres ocupadas a tiempo parcial a un 19% y aumentó el de jornada completa por encima del 80%, lo que no sucedía desde el año 2010.

De todos modos, en Cantabria hay casi 22.000 mujeres trabajadoras con una jornada a tiempo parcial (21.838), el triple que los hombres (6.595), y no hay que olvidar que casi la mitad de estas mujeres (10.502) «no tienen una jornada completa porque no la encuentran, no porque no la quieran», según el sindicato.