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«Es la aventura más bonita que me ha traído la Medicina y me ha recordado el motivo de ser médico»

La médico cooperante María Sáenz  Aldea ha estado casi un mes en una población de Gambia, una experiencia que le ha cambiado la vida   

La doctora María Sáenz Aldea estudió Medicina en la Universidad de Cantabria y continuó en Santander la residencia de Medicina Familiar y Comunitaria que ha finalizado el pasado mes de mayo. Desde entonces ha estado inmersa en su doctorado y en una  aventura de cooperación que ha vivido en  la localidad Kunkujang Mariama de Gambia y que nos cuenta en esta entrevista para el Colegio de Médicos de Cantabria, que le ha ayudado a llevar a cabo uno de sus objetivos altruistas como médico dentro de sus programas de Cooperación.

-Cuéntanos en qué ha consistido tu cooperación este verano.

Es una pregunta genial, porque yo me siento que he sido “chica para todo”, tan pronto estaba trabajando de médico, como dando clases, como pintando una pared. Es lo bonito de esto, que se puede ayudar en todo lo que uno desee, solo hay que tener ganas de arremangarse y poner manos a la obra.

Evidentemente mi labor principal era atender las consultas de la gente del pueblo donde me alojaba. Estaba a disposición completa, bien en el colegio, como en el centro de salud como en los domicilios de la gente.

Mi sensación es que la población es muy agradecida con el tiempo que les dediques, están acostumbrados a tener médico una vez por semana. Sin embargo, no he visto que hayan abusado ni demandado más atención de la necesaria.

Otra labor que considero hasta más importante ha sido la prevención, he impartido talleres de primeros auxilios, higiene de heridas para evitar infecciones y cuidado de la salud bucodental. Creo que mucha de las enfermedades que presentan se podrían evitar con una buena educación, por lo que considero que es esencial.

-¿Cómo accediste a esta acción humanitaria?

La verdad que siempre me ha llamado la atención y era algo que tenia pendiente de hacer, y el final de la residencia era un momento perfecto para mí. Pero sinceramente este proyecto llegó de sorpresa, y ¡bendita sorpresa!. Tuve la suerte de coincidir con tres profesores españoles que iban a ir a un colegio en Gambia y se me dio la oportunidad de unirme a ellos para colaborar como médico y no pude resistirme.

-Y si hablamos de la experiencia…¿cómo la describirías?

Qué pregunta tan difícil para alguien que se le da mal sintetizar. ¿Conocéis la sensación de no poder dejar de sonreír al recordar un episodio de tu vida? pues algo así me pasa a mi con este viaje. He sido inmensamente feliz, me he sentido muy realizada. Llegaba a la cama agotada pero muy satisfecha. Es la aventura más bonita que me ha traído la Medicina y me ha recordado el motivo de ser médico: contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas.

Me daba miedo llegar y no poder hacer nada y seamos sinceros, no he descubierto la cura ni ninguna enfermedad,  ni he revolucionado la medicina en Gambia, pero he podido dedicar tiempo a cada paciente, atender, consolar y hacer todo lo que estaba en mi mano para poder ayudar. Ha sido gratificante, enriquecedora y necesaria para mi formación como médico.

-¿Piensas seguir siendo médico cooperante?

Es lo único que pienso desde que he llegado del viaje. Me encantaría compaginar la cooperación con un trabajo en España, ahora mismo sería maravilloso para mí. Espero que no se quede todo en una fantasía.

-Para terminar, cuéntanos tus planes de futuro como médico a medio plazo.   

Me gustaría trabajar en un Centro de Salud en Cantabria, pero no resulta tan fácil como suena. Creo que lo maravilloso de la Atención Primaria es la cercanía al paciente y que es un lugar estratégico para trabajar la prevención, de la que soy muy fan.

Me considero afortunada de haberme formado en España y de poder trabajar en este sistema sanitario. Se dice mucho pero no llegamos a interiorizar la suerte que  tenemos con la Sanidad en este país. Los ciudadanos tienen la posibilidad de acceder al mejor tratamiento y ser atendidos por grades profesionales, no la demos por hecho y cuidemos la sanidad pública y a sus profesionales.