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El doctor Carlos Alonso Palacio publica el libro Notas bajo la mosquitera

El médico cántabro narra las crónicas de un cooperante médico en Africa desde 1999 hasta la actualidad a través de cinco países. La publicación de la editorial Circulo Rojo, tiene más de 730 páginas

El médico cántabro Carlos Alonso Palacio ha publicado su experiencia como cooperante en África desde 1999, en donde participó en proyectos de emergencia y programas de desarrollo en diferentes países del continente africano subsahariano con distintas ONG. Según expresa el médico cántabro, el motivo original para escribir estas crónicas «radica en la voluntad de atesorar el recuerdo, de conseguir una garantía, una especie de seguro para la memoria». Además, también consideró importante que las personas que han trabajado en el campo de la cooperación, en cualquiera de sus ámbitos, adquieran el compromiso de compartir con la sociedad su labor.

La última razón que justifica la publicación del presente libro es que sencillamente “me apetecía escribirlo”. Para Carlos Alonso, “sorprende” la ligereza con la que algunas personas hablan de África. África es un continente enorme, compuesto por 54 estados y alrededor de mil doscientos millones de personas, además muchos de estos países son caleidoscopios mutiétnicos donde sus habitantes tratan de convivir entre lenguas, religiones y formas de entender la vida muy diferente.

El presente libro está dividido en cinco capítulos, uno por cada misión en la que ha participado el autor, empezando por el primer lugar que visitó que fue Guinea-Bisáu, pues el país sufría las consecuencias de una rebelión militar mientras la meningitis “campaba a sus anchas, matando a la gente”.

La segunda misión transcurre en Angola durante su guerra civil, el autor narra que durante el periodo de guerra, muchos habitantes abandonaron sus hogares para alejarse de los combates. La gestión de la base y del hospital de la ciudad y las relaciones (no siempre fáciles) con las autoridades locales civiles y militares son el contenido de este capítulo.

La tercera misión se desarrolló en Guinea-Conakri, entre el espejismo emocional de un amor lejano y la inmediatez de una mortalidad infantil exagerada. Se trató, según explica el autor, de una intervención breve, dirigida a poner coto a unas cifras de mortalidad infantil inaceptables y a mejorar, de paso, la formación y la calidad asistencial de los técnicos sanitarios encargados del tratamiento de los niños malnutridos.

El cuarto capítulo, la misión del médico cántabro regresa a Angola. Aunque en esta ocasión el país ya estaba en paz, lo que suponía que el país era el mismo, pero no así las condiciones, con vida nocturna y posibilidades de ocio.

El último capítulo se desarrolla en Mozambique. En donde a pesar de haber terminado la guerra 14 años antes, el país seguía siendo uno de los más pobres del mundo, con grandes carencias sanitarias.

Por último, el autor recalca que las crónicas que él narra, en las más de 730 páginas, son vicisitudes de un médico cooperante en diversos lugares de África subsahariana y en distintas situaciones de estabilidad política “a través de su relación con la naturaleza, con la gente del país, con sus compañeros, con las organizaciones que le contrataron y, en especial, consigo mismo…que no es poco”.