Close

Noticias


Atrás

 

Expertos reclaman un modelo homogéneo en España para la subespecialización de la Medicina y un mejor ajuste entre competencias y empleo

El presidente del CGCOM, Tomás Cobo, explicó que entre las misiones del Consejo está “impulsar la formación médica continuada y no solamente por la formación; sino también por la acreditación de esa formación de forma que esté libre de conflicto de intereses”

La Fundación para la Formación de la Organización Médica Colegial (FFOMC) ha organizado el seminario denominado: ‘Mejorando el ajuste entre competencias y selección de especialistas hospitalarios” en los expertos participantes han reclamado la necesidad de contar con un modelo homogéneo en España para ubicar dentro de la Medicina las subespecialidades que van surgiendo de manera más amplia y sistemática a través de herramientas como son las ACES (Áreas de Capacitación Específica), los DA (Diplomas de Acreditación) y los DA-AA (Diplomas de Acreditación Avanzada). Además, han considerado que es un trabajo en el que tienen que ir de la mano profesionales, pacientes, sociedades científicas, sindicatos, colegios de médicos y la Administración. Este encuentro ha contado con la participación de Celia Gómez, directora general de ordenación profesional del Ministerio de Sanidad; Tomás Cobo, presidente del Consejo General de Médicos y de su Fundación para la Formación de la OMC; Javier Alegría, presidente de Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas; Tomás Toranzo, presidente de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos; y Arcadi Gual, director del Consejo Profesional Médico Español de Acreditación para el Desarrollo Profesional Continuo y la Formación Médica Continuada (SEAFORMEC/SMPAC).

Asimismo, también han participado las vicepresidentas primera y segunda del CGCOM y FFOMC, las doctoras María Isabel Moya y Manuela García Romero. José Ramón Repullo, profesor emérito de la Escuela Nacional de Sanidad, ha ejercido de moderador.

El papel de los colegios de Médicos

Tomás Cobo ha inaugurado el seminario poniendo en valor el objetivo del encuentro: mejorar el ajuste entre competencias y la selección de especialistas hospitalarios; “una iniciativa más de la Fundación para la Formación con el ánimo precisamente de incidir en una serie de aspectos que se desarrollan en el Real Decreto 589/2022 (en particular el artículo 36 de la LOPS), como son los Diplomas de Acreditación y Acreditación Avanzada y las Áreas de Capacitación Específica, además de fijar las líneas de creación de nuevas especialidades. El CGCOM tiene entre sus misiones, tal y como ha explicado su presidente, “impulsar la formación médica continuada y no solamente por la formación; sino también por la acreditación de esa formación de forma que esté libre de conflicto de intereses”.

Además, según ha dicho deben estar armonizadas “en el entorno, no solo español, sino en el europeo, con unos criterios y procedimientos comunes en la UE y con unos mapas de competencias y conocimientos que marquen el mínimo que tiene que tener cualquier médico especialista a la hora de abordar su actividad asistencial en el terreno anatómico que le corresponde”. Esto es precisamente lo que se hace desde la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS), de la que es vicepresidente.

En la misma línea, José Ramón Repullo ha agradecido la celebración de este encuentro porque “realmente nos faltan foros en los cuales tratar temas complejos pero importantes, incluso cuando no son urgentes como ocurre con las Áreas de Capacitación Específica y los Diplomas de Acreditación. En su opinión, la subespecialización es un problema del siglo XXI incluso hay quien dice “que tenemos 50 especialidades médicas y en torno a 200 subespecialidades. Esto significa que los costes de coordinación crecen exponencialmente y por lo tanto este problema ya está encima de la mesa”.

Para el Dr. Repullo “es importante abordar el proceso de acreditación de subespecialidades o de competencias, sobre todo de cara eso que siempre ha tenido mal mala prensa la perfiles o puestos perfilados o específicos en las convocatorias y en los contratos”. “Yo creo que trabajando todos los elementos tenemos cierta posibilidad de crear soluciones equilibradas antes de que haya una emergencia de conflictos”, ha añadido.

Casar los puestos con la selección de competencias y capacitación no es fácil, según ha matizado Repullo. “No es fácil porque la Medicina se ha ido de alguna manera desagregando en subespecialidades, incluso hay tecnólogos del conocimiento que se definen por una técnica a la que prestan toda su energía y su talento”.

El gran problema es, para el experto, “cómo gestionamos la alta especialización que ya no puede entenderse dentro del modelo clásico de Hospital General de un área de salud” y se ha cuestionado si “fuera posible llegar a un consenso profesional respecto a cómo concebir las áreas de su especialización de la Medicina y de las especialidades. Muchas ya lo han trabajado y ya internamente hasta tienen secciones que más o menos han estandarizado su forma de subespecializarse.

En este sentido, se ha cuestionado “si esas subespecialidades se pueden evaluar con algún tipo de acreditación o denominación que valiera para el conjunto del Sistema Nacional de Salud y que sirviera además como señales para que los procesos selectivos priorizaran o bonificarán no ayudarán a que, bueno se encajara mejor ese ese perfil competencial con el trabajo del puesto”, ha matizado.

Diferencias entre las ACES, DA y DA. AA

Arcadi Gual ha definido y establecido las diferencias entre las ACES (Áreas de Capacitación Específica), los DA (Diplomas de Acreditación) y los DAAA (Diplomas de Acreditación Avanzada). La Ley 44/2003 de ordenación de las profesiones sanitarias (LOPS), y su desarrollo en el Real Decreto 589/2022; en particular el artículo 36 de la LOPS dibuja en los Diplomas de Acreditación y Acreditación Avanzada, unas herramientas prometedoras para conseguir perfiles normalizados para “un área funcional específica de una determinada profesión o especialidad, en función de las actividades de formación continuada acreditada desarrolladas por el interesado en el área funcional correspondiente”, y que, además las denominaciones tengan una aplicación homogénea aplicable en todo el SNS: “Los Diplomas de Acreditación y los Diplomas de Acreditación Avanzada tendrán efectos en todo el territorio nacional, sea cual sea la Administración pública que expidió el diploma”, asegura.

Por otro lado, las Áreas de Capacitación Específica (ACEs) que están dentro del capítulo de formación especializada de la LOPS y con un modelo “tipo MIR” de subespecialización reglada, con plazas acreditadas, dotadas y convocadas. Y los Diplomas de Acreditación y Acreditación Avanzada (DA-AA) que están dentro del capítulo de formación continuada, que son más sencillas y flexibles y se basan en el modelo de acreditación existente para estas actividades dentro del SNS.

Sería muy bueno que hubiéramos avanzado en el continuo educativo y que tuviéramos un real continuo, pero resulta ser que hoy por hoy, seguimos teniendo compartimentos estancos y, por lo tanto, las ACES están en el compartimento estanco de la formación especializada y los Diplomas De Acreditación están en el compartimento estanco de los de los Diplomas De Acreditación, no de la formación continua”, ha dicho.

Por su parte, María Isabel Moya ha hablado de la necesidad de diseñar estas herramientas en función de las necesidades de las especialidades, del sitio concreto donde se esté y de los pacientes. “Lo primer es empezar a definir el modelo desde abajo sabiendo exactamente qué es lo que queremos, cómo se va a estructurar y que se haga en base a las necesidades de la población. Si las necesidades de la población no son las mismas geográficamente hablando”.

Manuela García Romero, encargada de clausurar el seminario, ha resaltado la importancia del encuentro: “estos son los temas que merecen la pena tratar de debatir y llegar a un acuerdo y a un consenso a nivel nacional. La Escuela de la Profesión Médica del CGCOM puede ser un buen lugar para llevarlo”.

En su opinión, “tenemos una situación un poco compleja que creo que es la que deberíamos de acordar de todos los ámbitos. Por un lado, tenemos que tener en el centro al paciente que no se puede olvidar, que nuestra razón de ser y nuestra razón de estar aquí ser capaces de darle seguridad y además dotarle de unos tratamientos y una calidad asistencial y ser eficiente, pero además, tenemos una tendencia de una Medicina cada vez más fragmentada, con mayor tecnología”.

“Tenemos que ser capaces de tratar al paciente en un conjunto en un global, con su morbimortalidad, con sus procesos patológicos crónicos y con toda la situación que nos encontramos, que es la realidad que vamos a encontrarnos en un futuro y, además, ser capaces de tener estas subespecialidades que mejoran la calidad asistencial”, ha concluido.

El papel de las sociedades científicas

Javier García Alegría ha expuesto que las Sociedades Científicas deben participar activamente en la Definición de Diplomas de Acreditación y Diplomas Avanzados, en la descripción de conocimientos, experiencia y habilidades necesarias (aprendizaje y mantenimiento), en la estimación de necesidades y en los procesos de selección.

Como retos ha planteado la ambigüedad entre Diploma Avanzado y Área de Capacitación Específica, la Financiación y distribución de plazas (multifragmentación), que no queda claro acceso a la vía transitoria, no está definida la remuneración durante la formación ACE. Como ventajas la definición, estandarización, transparencia, selección.

Se ha explicado que estos instrumentos, creados en 2003, aún no se han materializado en la práctica. Su utilización se beneficiaría de una visión de conjunto del continuum formativo, en el cual falta encajar una pieza fundamental, como es la “recertificación”, en la cual las Sociedades Científicas a través de FACME han hecho importantes trabajos para definir un modelo homogéneo. Los posicionamientos de las diversas Sociedades Científicas en relación con la creación de nuevas ACEs es diversa, pero algunas ya tienen propuestas específicas para su posible creación. En todo caso, y desde la perspectiva de ordenar el inevitable proceso de subespecialización, sería importante reconocer un espacio de iniciativa amplio a las Sociedades Científicas para el desarrollo de ACEs y DA-AA.

Desde la perspectiva de la contratación de especialistas, tanto temporal como definitiva, así como la movilidad por traslado, surgen los problemas de cómo contemplar las “plazas perfiladas” en ausencia de criterios claros o de denominaciones homogéneas. Cabría decir que no hay mecanismo legal claro para ajustar competencias a plazas. Y que existe una clara distinción entre los DA-AA que serían méritos valorables, y las ACES que además serían un requisito para las plazas específicamente convocadas.

El papel de la Administración 

Por su parte, Celia Gómez ha expuesto que las ACE podrán ser valoradas como mérito para acceder a puestos de trabajo de alta especialización en centros o establecimientos públicos y privados. En este sentido, ha dicho que el Real Decreto 589/2022 regula el procedimiento para la creación y revisión, y en su caso supresión, de los títulos de especialista en Ciencias de la Salud y los diplomas de área de capacitación específica. Asimismo, la Ley 44/2003, de 21 de noviembre, regula en su artículo 25 la formación en áreas de capacitación específica y en el artículo 29 los comités de área de capacitación específica como órganos asesores del Ministerio de Sanidad.

Por el contrario, los diplomas serán valorados como mérito en los sistemas de provisión de plazas cuando así se prevea en la normativa correspondiente. Así se regula en el Real Decreto 639/2015, de 10 de julio, por el que se regulan los Diplomas de Acreditación y los Diplomas de Acreditación Avanzada donde aparece que “debe valorarse como una significativa oportunidad dirigida a consolidar el valor de la formación continuada como elemento de reconocimiento eficaz y sólido que contribuya a reforzar la capacidad del profesional en la resolución de los problemas de la práctica en un área funcional determinada”

El papel de los sindicatos

Desde CESM se elaboró un documento en 2017 para la selección de puestos específicos; además hay algunas experiencias en CCAA (Valencia, Castilla y León) en las que se definen los puestos que necesariamente han de cubrirse mostrando unas competencias específicas y para asumir una cartera tecnológica ya existente, así lo ha contado Tomás Toranzo. El Dr. Toranzo ha hablado también de que los perfiles profesionales específicos o puestos específicos son un reto en la contratación en el SNS. En concreto, se ha referido a los criterios para el establecimiento de puestos específicos en el SNS.

En su opinión, deben estar vinculados a la existencia de un ACE, figurar en la plantilla orgánica, en su número y características; estar ligados a la cartera de servicios que ofrezca de manera diferenciada y concreta ese nivel de especificidad, sujetos a la publicación anual de hospitales y servicios que en el SNS ofrecen puestos específicos; y su ejercicio, no impedirá la realización de tareas generalistas de la especialidad.

Conclusiones principales

José Ramón Repullo ha hecho un resumen donde se recogen las conclusiones principales del encuentro. En concreto, tal y como ha expuesto han hablado de llenar el espacio (gap) entre el proceso de subdivisión en especialidades de la medicina contemporánea, y los sistemas de contratación y selección que para los facultativos solo reconocen el marco de las especialidades oficiales.

Según ha explicado el doctor una característica de la tecno medicina actual radica en el fenómeno de la sub-especialización, particularmente en hospitales generales de cierta dimensión. Los médicos, van orientado su práctica clínica en ámbitos o parcelas de su especialidad, y van ascendiendo por curvas de conocimiento y experiencia que marcan una senda de desarrollo profesional; y esta senda se va adaptando a necesidades asistenciales y se articula con los diversos equipos clínicos del centro.

Estas competencias clínicas de subespecialización o alta especialización, son muy necesarias para organizar y gestionar la asistencia sanitaria, pero no son contemplables fácilmente en los procesos de selección, particularmente cuanto se trata de cubrir de forma estable los puestos de trabajo a través del Estatuto Marco.

Hay un mayor conocimiento de los problemas existentes; hay también herramientas que podemos utilizar; y una clara conciencia de que podemos avanzar juntos en facilitar cambios en las políticas profesionales y de personal que van a beneficiar a los pacientes y también pueden servir para mejorar la calidad de empleo y el ajuste entre competencias y práctica clínica. Los Colegios de Médicos, como casa común del profesionalismo sanitario, están abiertos a jugar un papel facilitador de este proceso reformista necesario y conveniente.

Foto portada: De izda. a dcha. Tomás Toranzo, Celia Gómez, Tomás Cobo, Javier Alegría y José Ramón Repullo