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Tomás Cobo: “Trabajamos para que el Consejo de Médicos sea lo más útil posible para los colegiados y la sociedad”

El papel de los médicos en la pandemia ha sido ejemplar y espejo de la esencia de nuestra profesión: ayudar a los demás. Es urgente invertir el 7% del PIB en Sanidad; reforzar la Atención Primaria y la red de Salud Pública y eliminar la temporalidad y la precariedad de los facultativos. Es inaplazable que las administraciones presten atención a los médicos y a su situación, tanto de la propia profesión como en todo lo que afecta a la calidad asistencial y en 2022 aprobaremos la actualización del Código de Deontología

 El domingo, 27 de febrero, se cumplió un año desde la elección del Dr. Tomás Cobo como presidente del Consejo General de Médicos de España, doce meses marcados por la crisis sanitaria derivada de la pandemia de COVID19 de los que hace balance en esta entrevista exclusiva para el Suplemento de Médicos y Pacientes donde también avanza las líneas estratégicas de la corporación, aborda los principales problemas de la sanidad y de sus profesionales y los retos para 2022 en materia sanitaria en España.

En la entrevista Tomás Cobo insiste en la urgente necesidad de un pacto por la Sanidad para reconstruir un modelo que está en peligro, unas reformas que deben de pasar obligatoriamente por combatir la precariedad de los profesionales médicos, trazar políticas de Recursos Humanos valientes en el Sistema Nacional de Salud y promover la formación y el autocuidado. Respecto a su labor en el Consejo General de Médicos (CGCOM) pone en valor el trabajo realizado en materia de transformación digital, la próxima actualización del Código de Deontología, el impulso a la formación médica continuada y la acreditación y el compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible para hacer del CGCOM una corporación “útil a los compañeros y a la sociedad”.

¿Qué balance hace de su primer año al frente de la Corporación?

Creo que hemos impulsado la corporación desde diferentes prismas y ámbitos para ser más útiles a los compañeros y a la sociedad. En este sentido me gustaría remarcar algunos de las acciones que hemos puesto en marcha, como la primera edición de la Escuela de la Profesión Médica, celebrada en septiembre en Santander. Este proyecto formativo, que tendrá continuidad en el tiempo y del que ya estamos organizando la segunda edición, tiene como objetivos analizar y debatir cuestiones que afectan a la profesión en un entorno puramente técnico.

Importantísimo, también, el proyecto BQM (Buen Quehacer Médico), que estamos impulsando, que engloba distintas acciones y que son herramientas para guiar al médico hacia la mejor actuación posible en su día a día. La renovación del convenio con la Unión Europea de Médicos Especialistas, UEMS, ha supuesto un gran impulso; además de los distintos encuentros institucionales, que nos están ayudando a avanzar en iniciativas que creemos fundamentales para la profesión médica. Por ejemplo, hemos firmado un convenio con la Fundación para la Cooperación del Ministerio de Sanidad para promocionar misiones conjuntas en países en desarrollo.

De igual modo, tenemos una presencia activa en medios de comunicación informando sobre temas de actualidad y hemos continuado la creación de entornos profesionales, como el Congreso de Deontología Médica, para el posicionamiento en temas que requerían de una postura oficial de la profesión, como la eutanasia. Hemos arrancado el plan de transformación digital de la organización para facilitar el desempeño profesional del médico y adaptarnos a las nuevas realidades.

Además, este mismo mes de enero, hemos puesto en marcha una iniciativa que considerábamos fundamental, la Alianza Médica Contra el Cambio Climático, en línea con nuestro compromiso en la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, para frenar el enorme impacto en la salud que tiene el cambio climático. Desde la profesión y la sanidad podemos llevar a cabo muchas acciones de prevención y de reducción de la huella de carbono.

Por tanto, el balance de estos primeros doce meses en la presidencia es positivo por todas estas acciones iniciadas, pero –sin duda- nos queda mucho trabajo por hacer al frente de una profesión que está verdaderamente agotada como consecuencia de la pandemia y que trabaja en precario en un entorno de alta responsabilidad.

¿Cuáles son los pilares fundamentales del Plan Estratégico del CGCOM para 2022?

Nuestra línea de trabajo para este año va a girar en torno al proyecto que ya hemos iniciado de transformación digital de la corporación, con el que queremos modernizarnos, agilizar trámites y procedimientos y adaptarnos a las necesidades actuales y futuras de la profesión. Todo esto con el objetivo de ser lo más útiles posible a nuestros colegiados y nuestras colegiadas. Otro de los ejes del plan estratégico que hemos aprobado es el compuesto por la formación médica, el desarrollo profesional continuo y su acreditación libre de intereses y en un contexto internacional.

Queremos aprobar el nuevo Código Deontológico, que está actualmente en revisión, y los nuevos Estatutos de la corporación.

En el ámbito internacional, tenemos el objetivo de potenciar nuestra presencia y proyección de la profesión médica española en los diferentes organismos y entidades europeos e internacionales; y trabajar en actividades relacionadas con el fin de la pobreza y las desigualdades, la educación, la lucha contra el cambio climático y la transparencia, como objetivos de desarrollo sostenible.

Es un plan diseñado para revitalizar el compromiso de la profesión médica con la sociedad, el defensa de la salud y el ejercicio profesional de calidad, centrado en el paciente y la defensa de sus intereses por encima de cualquier otro interés. También para seguir haciendo del Consejo General de Médicos una plataforma para que la Medicina sea más segura y de calidad y para que los sistemas sanitarios sean más sostenibles y efectivos.

¿Cuáles son los retos de la sanidad de nuestro país para 2022?

Nuestro modelo sanitario universal, público y gratuito está en peligro y, por tanto, peligra nuestro Sistema Nacional de Salud, que –además- costó mucho consolidar a lo largo de varias generaciones. Las reformas necesarias ya están debatidas, valoradas y trasladadas a las administraciones y, sin duda, ahora hay que pasar a la acción.

Es urgente invertir el 7% del PIB en Sanidad; reforzar la Atención Primaria y la red de Salud Pública; reducir la temporalidad y la precariedad; el liderazgo del Consejo Interterritorial en la cogobernanza de los 17 sistemas autonómicos de salud; que los profesionales participemos en la elaboración y redacción de leyes que afectan a la profesión y a nuestra práctica asistencial.

Apelo, una vez más, a un Pacto por la Sanidad que dé respuesta a todos los restos sanitarios, y que la postpandemia sea el escenario para poder llevar a cabo esa reforma profunda de nuestro Sistema. Un Pacto de Estado por la Sanidad que cuente con el apoyo de todas las fuerzas políticas, que esté consensuado con los profesionales, que tenga visión de futuro, que tenga una proyección europea, que mantenga y sostenga nuestro modelo sanitario.

Llevamos meses escuchando hablar de la reconstrucción del SNS. ¿Confía en que se pondrá en marcha? ¿Sobre qué ejes debe de pivotar la reconstrucción de nuestro Sistema Nacional de Salud?

Nuestro Sistema Nacional de Salud requiere de una reconstrucción sanitaria y profesional, material y moral de la profesión. Es imprescindible abordar grandes problemas como la precariedad laboral, que alcanza a casi el 50 por ciento de los compañeros en nuestro país y que genera una incertidumbre y una inestabilidad trágica a nivel también personal; además, supone un desgaste para los profesionales, los sistemas sanitarios y puede alterar la relación médico-paciente. O como el alto porcentaje del 33 por ciento de médicos que se jubilaría si tuviera la posibilidad. O como el 50 por ciento de compañeros con Síndrome del Trabajador Quemado. O como los salarios de los médicos españoles, por debajo de los sueldos médicos en Europa.

También hemos observado la afectación de la pandemia a la salud mental de los profesionales, muy preocupante en los médicos más jóvenes, con una alta prevalencia de ansiedad, depresión y alteraciones del sueño, por ejemplo. En este caso, me gustaría recordar a los compañeros la importancia de buscar ayuda cuando se atraviesan situaciones complicadas que afectan a la propia salud. Contamos con el PAIME, el Programa de Atención al Médico Enfermo, que presta soporte a profesionales en situación de quiebra emocional.

Por otra parte, la crisis sanitaria ha alterado la organización y la prestación de la asistencia. Al igual que nuestro sistema sanitario ha sido capaz de adaptarse rápidamente para absorber el impacto de la pandemia, ahora nos encontramos con nuevas formas de asistencia, como la teleconsulta o la telemedicina que, siendo válidos, requieren de una seguridad y garantías que sean suficientes.

Tenemos una Atención Primaria extremadamente debilitada por la falta de inversión durante los últimos años. Ha sido el muro de contención de la pandemia y cuenta con el respaldo, pero carece de medidas reales y efectivas que hagan frente al déficit de profesionales, a la financiación insuficiente, a la merma de recursos. Insisto en el Pacto por la Sanidad y confío en que se ponga en marcha y en que las Administraciones cuenten con nosotros para ello.

¿Cuáles son los tres grandes problemas que más afectan a los médicos de nuestro país?

Como he comentado anteriormente, la alta tasa de precariedad en nuestro país es uno de los grandes problemas, no solo para la profesión médica, sino también para la continuidad de la asistencia sanitaria. Tenemos un 33 por ciento de compañeros que se jubilaría si tuviera la posibilidad de hacerlo y un 50 por ciento que padece el Síndrome del Trabajador Quemado. Es inaplazable que las administraciones presten atención a los médicos y a su situación, tanto de la propia profesión como en todo lo que afecta a la calidad asistencial.

El desgaste que están sufriendo los profesionales ¿es irreversible?

La profesión médica está agotada tras la pandemia, que todavía no ha cesado, especialmente con una sexta ola que ha impactado fuertemente en la Atención Primaria, nos queda mucho trabajo por hacer para revertir la situación. Lo que está claro es que requiere de un abordaje inmediato y urgente.

¿Habrá nuevo Código de Deontología Médica?

El nuevo Código de Deontología Médica, que está ahora en trámite de aprobación, se adapta a nuevas situaciones y realidades de la práctica médica. Entre ellas, se ha profundizado en la calidad asistencial como obligación deontológica. Un aspecto importante, también, es la inclusión de un capítulo de Seguridad del Paciente, tema que no estaba reflejado en profundidad hasta ahora. En cuanto a las nuevas realidades, contemplamos la Telemedicina o la actuación de los médicos en las redes sociales.

Igualmente, hemos incluido un apartado sobre inteligencia artificial, grandes bases de datos sanitarios y robótica, en lo que entendemos que debe facilitar la actuación del médico en su día a día presente y futuro.

Formación. ¿Cómo valora la situación de los estudios de Medicina? ¿El número de plazas ofertado?, ¿el MIR y la formación continuada?

En mi opinión, es necesaria una revisión completa del modelo formativo de los médicos, desde las facultades de Medicina, sobre todo en los últimos años en los que el estudiante se empieza a preparar para al examen MIR. Este fue uno de los debates que pudimos tener en el marco de la Escuela de la Profesión Médica, un ilusionante proyecto de formación del Consejo General de Médicos a largo plazo.

Respecto al MIR, encontramos una prueba a la que se presenta el doble de aspirantes que plazas ofertadas, por lo que miles de graduados formados en nuestras facultades de Medicina se quedan sin la posibilidad de acceder a la Formación Sanitaria Especializada. Es necesario ampliar las plazas MIR, en base a las necesidades asistenciales y con las unidades y recursos docentes suficientes para garantizar que la formación de los residentes es la adecuada.

Me gustaría insistir en el Erasmus MIR, mediante el cual nuestros residentes puedan enriquecer su formación con la experiencia de trabajo en otros países y sistemas sanitarios, de la mano de profesionales que les aporten su conocimiento. En cuanto a la formación médica continuada es fundamental en Medicina, pero el tiempo del que disponemos para ello es de 5 días al año. Claramente insuficiente.

Además, esta formación se tiene que enfocar, también, hacia las competencias transversales, como la ética médica, la comunicación, los valores del profesionalismo, etc. y que, en este caso, está en manos de los Colegios de Médicos y que, insisto, abordamos en la Escuela de la Profesión del CGCOM.

Cuando hablamos de formación, también tenemos que hablar de su acreditación libre de conflicto de intereses y en un contexto internacional, como decía antes. En este sentido, quiero recordar que hemos firmado el convenio con la UEMS y el Ministerio de Sanidad y ya tenemos en marcha el proceso de acreditación de actividades de Desarrollo Profesional Continuo con créditos europeos.

Hasta la fecha han fallecido 124 médicos por causa del COVID en su trabajo. ¿Cómo valora el papel de los médicos en la pandemia, tanto en el plano individual como en el colegial?

Indudablemente, el papel de los médicos en la pandemia ha sido ejemplar y espejo de la esencia de nuestra profesión: ayudar a los demás. Y lo ha sido a todos los niveles, desde el inicio de la pandemia, por encima de las dificultades y la incertidumbre que supusieron los primeros meses de la crisis sanitaria. La ejemplaridad de todos los compañeros fallecidos como consecuencia de la COVID19 y la de toda la profesión médica, en su generalidad, permanecerá a lo largo de los siglos, más allá de los homenajes y recuerdos que podamos brindarles, y será inspiración para los médicos del futuro.

En el plano colegial, desde el CGCOM constituimos una Comisión Asesora que ha ido elaborando documentos y posicionamientos durante la pandemia para intentar responder a los interrogantes que han ido surgiendo en los diferentes contextos, así como participamos en la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica del Congreso de los Diputados. Desde los Colegios de Médicos, tengo la certeza de que han permanecido alerta para prestar la ayuda necesaria a los colegiados en todo lo necesario y facilitar lo extremadamente duro y complicado que estaba resultando en los centros y dispositivos sanitarios.

En muchas ocasiones, he dicho que algo hemos hecho mal en estos últimos 30 años al explicarle a la población en qué consiste nuestro trabajo. Ahora, si más cabe, en el contexto de una pandemia mundial. Los sanitarios han sido los que han sostenido una crisis que nos ha situado al borde del abismo y ha sido con su absoluta entrega y con la esencia de nuestra profesión, que es ayudar a los demás, como fin último. Ni la incertidumbre, ni el miedo, ni la crudeza de la pandemia han podido con los valores del profesionalismo médico ni con el compromiso vocacional de nuestro servicio a la sociedad.

¿Está adecuadamente reconocida la profesión médica?

La profesión médica es una de las mejor valoradas en las encuestas a los ciudadanos, pero los profesionales percibimos que esto no se corresponde con el reconocimiento.

Muestra de ello son las agresiones a médicos, que aumentan cada año en nuestro país. Muestra de ello es la escasa consulta que las administraciones públicas hacen a los profesionales a la hora de tomar decisiones que afectan directamente al ejercicio de la profesión o a la asistencia que prestamos a nuestros pacientes. Muestra de ello es, también, la criminalización de los profesionales con el uso creciente del mal construido concepto de “violencia obstétrica”, con el que se está generalizando una supuesta mala praxis durante el embarazo, parto y posparto de las mujeres y se señala, directamente, a una actuación malintencionada del médico, sembrando la desconfianza de las pacientes y de la sociedad, en general.

A esto debemos sumarle las reivindicaciones puramente laborales y la mejora de las condiciones de trabajo de los médicos en España que ya he ido mencionando como son que percibimos salarios por debajo de nuestros compañeros en otros países de Europa; que no disponemos del tiempo suficiente reconocido para dedicar a nuestra formación; que tenemos una Atención Primaria en abandono durante hace años; que la sobrecarga laboral y el estrés ha llevado a muchos compañeros a situaciones realmente límite… etc. Todas estas problemáticas que atraviesa la profesión médica no serían una realidad si tuviéramos el mínimo reconocimiento social y político.

 

Foto archivo de Roberto Ruiz